Desde los barrios del Perú hasta los oídos del mundo, Primo Beatz ha construido una carrera sólida, respetada y profunda en la escena del hip hop. No solo es el responsable de producir a grandes nombres como Nero Lvigi, Giru mad Fleiva, Murder, A.C.O, DM y muchos más, sino que también es el productor detrás de una de las canciones más sentidas del disco Muerte de Canserbero: la legendaria Llovía.
Pocos saben que además de producir, Primo también tiene una faceta como solista, con temas que llevan más de 10 años circulando en la escena. Su talento no es de ahora, viene de lejos.
¿Cuántos seguidores tiene en redes?
Actualmente (julio 2025), Primo Beatz tiene:
- Instagram: @primobeatz – alrededor de 16 mil seguidores, donde publica contenido relacionado a música, reflexiones personales y ocasionalmente beats.
- YouTube: Primo Beatz – con más de 32 mil suscriptores, donde comparte sesiones de producción y musica de el.
¿Cómo es su estilo como productor?
El estilo de Primo Beatz es introspectivo, cargado de sentimiento. Usa:
- Samples antiguos (boleros, baladas, soul latino).
- Pitch down y ralentización para dar un efecto más nostálgico.
- Instrumentales que acompañan, no compiten con la letra.
- Texturas oscuras, lluvia, melancolía, vacío… una especie de “rap gris”.
Cómo se hizo “Llovía” de Canserbero – La visión de Primo Beatz

Pocas canciones en el rap latino generan una atmósfera tan melancólica, íntima y poderosa como “Llovía” de Canserbero. Detrás de esa instrumental gris y cargada de emociones está Primo Beatz, productor clave en la construcción de esta obra que, con el paso de los años, se ha convertido en un himno del rap consciente y emocional.
Todo nace de un recuerdo
La base de Llovía no salió de una librería digital ni de una pista hecha para venderse: nació de un recuerdo personal. Primo Beatz tomó como inspiración una de esas canciones antiguas que solía escuchar su abuela, un fragmento cargado de nostalgia que lo llevó a experimentar con el pitch del sample.
Jugó con el tono, lo bajó, lo ralentizó, buscando que ese fragmento adquiriera una sensación aún más melancólica, como si la canción misma llorara. No fue algo al azar, todo tenía una intención clara: crear una atmósfera emocional, donde la base no opacara la letra, sino que la abrazara.
Romper con lo clásico del sampling
En lugar de dejarse guiar completamente por el sample —como hacen muchos beatmakers—, Primo decidió tomar el control creativo. En sus propias palabras:
«No quería que el sample se encargue de marcarme la pauta, sino que yo marcarle la pauta al sample.»
Esta frase lo resume todo. Él no quería seguir el ritmo del sample, sino darle forma desde su visión, usar solo una parte precisa del fragmento original y construir a partir de ahí toda la estructura del beat. Moldeó el sample para que siga al beat, no al revés.
El resultado: lluvia y alma
Ese enfoque, esa libertad creativa, permitió que Llovía tuviera una identidad única. El instrumental no es simplemente triste: es atmosférico, gris, y emocionalmente cargado, como una tormenta interior. Cada golpe, cada eco, cada silencio dentro del beat aporta a la narrativa que Canserbero luego potenció con sus versos intensos.
Llovía no solo es una canción: es una experiencia emocional. Y mucho de eso se debe a una producción que no buscó impactar con técnica, sino con alma, recuerdos y dirección artística.
De productor a voz propia: cuando Primo Beatz también decide hablar

Pero Primo no se queda solo en la producción para otros: él también rapea, y lo hace desde hace más de 10 años. Tiene un estilo íntimo, directo, cargado de emociones, donde sus letras son casi confesiones. Entre sus temas más conocidos como solista destacan:
- “Como Quieras”
- “No Quise Hacerte Daño” (producido por Los Sound Hermanos)
- “Ahí estaré – «PrimoBeatz ft. Ximena Flores«
Su música no sigue modas: expulsa lo que siente, y por eso conecta. Primo Beatz es de esos artistas que no necesitan farándula para hacerse respetar; su trayectoria y sus letras hablan por él.
«¿Dónde estás, papá? — La herida que Primo Beatz no oculta»
Esta canción es una carta abierta con dolor contenido y nostalgia que arde. Primo Beatz no canta para entretener: canta para desahogar. La letra nace desde la perspectiva de un hijo que creció sin su padre, pero también deja espacio para la voz del padre ausente. Es un diálogo que nunca ocurrió, una conversación rota por el abandono.
Lo melancólico de esta canción no solo está en lo que dice, sino en lo que no se pudo decir a tiempo. Hay una infancia marcada por la ausencia, por los calendarios tachados esperando un reencuentro que nunca llegó. El niño que dibuja a su padre en papeles escondidos, que guarda monedas en una alcancía como si eso fuera suficiente para traerlo de vuelta, es una imagen devastadora.
Pero lo más crudo es cómo el artista logra dar la vuelta y hablar desde ambos lados: como hijo herido, pero también como padre arrepentido. Hay resignación, sí, pero también esperanza. Una promesa rota que aún no muere del todo. El uso de términos como “no debí dejarte pagar la cuenta” o “cruzar el puente” revela esa culpa que ya no grita, sino que susurra desde lo más hondo.
Es una de esas canciones que no se cantan: se sienten. Una pieza íntima que convierte el dolor en arte, y el silencio en mensaje.

Ya era hora de hablar de primo Beatz